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El "Commentariolvm petitionis" o Manual del candidato
Quinto Cicerón
Por Miguel M. Delicado Publicado en Historia, Literatura, Política, Recomendaciones del Autor en 30/01/2012
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Quinto Cicerón explica a su hermano Marco (el famoso Cicerón) cómo ha de actuar si desea ganar unas elecciones.

Lectura del texto.

Vamos a tratar de establecer las semejanzas entre dos sistemas que distan más de dos mil años en el tiempo, pero que como veremos, su alejamiento temporal no es más que un nexo de unión importante en el discurrir humanista de la ciencia política, la cual es un apéndice más de lo que concierne al hombre y su cultura.

En el texto nos encontramos con una serie de recomendaciones de Quinto a su hermano Marco, en las cuales trata de aconsejarle en plena campaña electoral al consulado sobre los prolegómenos para conseguir una votación acorde a sus grandes virtudes. Estas virtudes de Cicerón tienen como contrapunto ciertos valores de su propio carácter, así como las vicisitudes de la misma política “[…] aunque tu cortesía es la propia de personas bien educadas, necesitas urgentemente aprender a halagar, algo que si bien puede ser despreciable en otros momentos, resulta esencial para una campaña electoral”.

En la república romana la elección directa de los candidatos pasaba por la valoración de factores como: la popularidad, “[…] preocuparte no sólo de caerles bien sino de que deseen tu triunfo los de tu tribu, tus vecinos, tus clientes, tus libertos e incluso tus esclavos, porque los rumores que salen de la propia casa son la base de cualquier reputación”, el conocimiento de los problemas de Roma, las relaciones de clases, la forma de comportarse y sus antecedentes políticos y personales. Esto que hoy en día nos puede parecer tan cercano y tan reciente en cualquier país democrático, tiene un fundamento tan antiguo que hoy es mera inspiración e incluso copia degradada en algunos aspectos del fundamento republicano romano.

Los puntos del comentario de Quinto abordan elementos tan interesantes para la campaña electoral como esta misma, el candidato, los oponentes, los amigos, “[…] la palabra amigo tiene un significado especial en política”, los votos, etcétera, que hoy en día son esenciales en cualquier democracia, por lo que no es extraño encontrar referencias o copias a este comentario de Quinto en algunas bibliotecas de partidos políticos. De hecho, las recomendaciones son tan actuales y válidas políticamente como lo fueron para Marco en su época.

Marco Tulio Cicerón

Como muy bien Quinto le expondrá a Marco, en campaña debe dejar a un lado ciertos valores personales de integridad para conseguir el fin previsto, hecho que hoy los hombres en democracia aplican a casi todos los niveles para la consecución del objetivo principal; la victoria a toda costa “[…] será insuficiente si das la impresión de que sólo quieres conocer gente y de que no habrá favores personales ni esperanza de beneficios futuros”. Aquí cada uno puede hacerse una imagen mental de la total semejanza entre ambos sistemas de campaña una vez transcurridos dos milenios, siendo las contraprestaciones políticas asumidas como normales.

Uno de los factores en que más incide Quinto en su manual es la cuestión de la negación personal en campaña “[…] cuando debas negar algo, tienes que hacerlo amablemente o, mejor aún, no negarte en absoluto”. Basa su estrategia en el cambio de actitud hacia los demás, donde ahora lo importante es parecer cercano y dispuesto a conceder lo solicitado, y que “[…] se enteren que ahora es el momento de devolver tus favores”. La similitud democrática actual merece evitar la descripción, máxime cuando la recomendación se combina con la modificación de la propia personalidad “[…] aunque tengas una fuerte personalidad, te será posible aparentar durante unos meses otra forma de ser y comportarte”.

Todo lo expresado conforma las similitudes de la época republicana y la democracia actual, pero una gran diferencia que no debemos dejar de citar es la forma directa de elección del candidato en Roma y la indirecta actual, en la que los candidatos son elegidos por el propio partido, quedando como voto ciudadano posible el de la sigla política y no el de las personas. ¿Aquí quizás erramos…?

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