Nanorrobots que se inyectan en la sangre, materiales que se autorreparan o sistemas de almacenamiento de información sin límites podrían ser posibles gracias a máquinas moleculares. El químico francés Jean-Pierre Sauvage, que ha sido uno de los ponentes esta semana en el festival Passion For Knowledge en San Sebastián, logró diseñar, junto a su equipo, estos diminutos artefactos con múltiples aplicaciones.

Para el científico podría ser una revolución ya que una molécula es algo muy pequeño, mucho más pequeño que los componentes de la industria de los semiconductores de silicio con los que se trata y almacena la información ahora. 

“Es muy atractivo meter en un centímetro cúbico todos los escritos de la humanidad. Con las moléculas se puede conseguir”, afirma. Y esto sería especialmente útil en los centros de procesamiento de datos, enormes máquinas que se calientan y que consumen energía.

El mundo futuro se acerca. La revolución informática del siglo XX dará paso en el XXI a la alta tecnología cuántica, donde la integración con el 5G —posiblemente lleguemos a estadios conceptuales como un 10G, al ritmo que avanzan las comunicaciones— nos permitirá cosas inimaginables en la actualidad.

¿No le resulta extraño a su suegra de noventa años que pida usted la comida por un ordenador en casa y aparezca un tipo que se la entrega a la media hora? ¡Pregúnteselo!

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