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Aristóteles. Las formas de gobierno griegas
Por Miguel M. Delicado Publicado en Historia, Política en 23/01/2011
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Aristóteles. Fuente: Wikipedia

Debemos reseñar como inicio que recibió influencias de Platón, su maestro, siendo Aristóteles su alumno más destacado. Aristóteles fue posteriormente mentor de Alejandro Magno. Recibió la influencia de la sociedad en la que vivió y de las próximas como Esparta, cuyo sistema de gobierno se contraponía al de sus vivencias. Su libro más importante “La Política” es en donde expuso la mayoría de estas ideas.

Estableció que con un interés de gobierno con destino en la propia comunidad, la forma de gobierno sería auténtica, mientras que si ese interés no fuera público, se produciría una desviación o degeneración de la forma de poder, que desembocaría en las llamadas formas impuras de gobierno.

Estudió los sistemas de gobierno de más de cincuenta Estados, analizando las desigualdades que existían en la mayoría de estos, buscó la respuesta a ello en la superioridad del intelecto de unos sobre otros. Analizó los datos de la realidad mediante métodos científicos.

Aristóteles realizó, con esa premisa del fin o interés-destino, una propuesta de sistemas de gobierno mediante una distribución con punto focal en la culminación del interés público, o del propio interés. En base a esta distribución mencionada, catalogó las consideradas por él como “buenas” o “malas” constituciones gubernativas: las buenas eran la Monarquía, la Aristocracia y la Democracia; las malas o desviadas, que son una clase degenerativa de las anteriores, eran la Tiranía, la Oligarquía y la Demagogia. En este mismo orden degenerativo expresado, se concatenaban la Monarquía con la Tiranía, la Aristocracia con la Oligarquía, y la Democracia con la Demagogia: Monarquía como gobierno elegido o aceptado, Tiranía como poder autoritario tomado por la fuerza, Aristocracia como gobierno de los mejores o más preparados, Oligarquía como gobiernos de los ricos, Democracia como gobierno de todos mediante leyes y finalmente Demagogia como gobierno de todos sin respeto a las leyes aprobadas.

Aristóteles consideró de todos estos sistemas a la Democracia como el mejor, siempre tomando como base la sociedad griega conocida, ciudades-estado o “polis”, aceptando otros sistemas como posiblemente validos en otro tipo de sociedades más pequeñas o con diferentes distribuciones de la población. Por ello la democracia era perfectamente válida o incluso la mejor constitución gubernativa, sin que ello fuera óbice para la validez de otros sistemas en otras configuraciones de población, o en épocas distintas.

Consideró que todos los ciudadanos eran en parte iguales y desiguales. El error de la Democracia consistirá en la tendencia a la igualdad absoluta, lo cual no es en modo alguno asumible, ni antes ni ahora.

Consideró a la política como un elemento de asociación que debía fundamentarse en la justicia y en el bien común. El hombre debía vivir en sociedad, rodeado de sus semejantes al ser este, según Aristóteles “un animal cívico”, por tanto no solo debía vivir en sociedad, sino que también debía participar en ella. Existía una aceptación de un elemento discordante, los esclavos. A estos la naturaleza les dotaba de un cuerpo diferente respecto al hombre libre, acordando esta naturaleza ventajas que se recibían recíprocamente, por lo cual determinó que estos, hombre libre y esclavo, finalmente se complementaban.

La finalidad del Estado y de la política debía ser la formación de ciudadanos virtuosos, felices y dedicados a los placeres espirituales, para lo cual se requería esta vivencia en sociedad. La familia la consideraba la base de esta sociedad, representante mínimo de la ciudad-estado. La familia es como una representación a pequeña escala de un ente mayor, el propio estado, «… El padre es como un rey que gobierna un pequeño imperio; el monarca de que hablamos es al Estado lo que a la familia es el padre.”(Aristóteles, “La Política”). 

Argumentó que el más perfecto sistema de poder sería uno que armonizase las tres formas puras de gobierno, sugiriendo un régimen mixto que fuera democrático en las instituciones inferiores, aristocrático en la minoría directora y monárquico en el poder supremo.

Estudió también como factor inherente a la política el miedo. Sobre este indicó que actuaba sobre los gobernantes, los agentes y sobre los gobernados. Los primeros al sentirse amenazados recurrirían a la violencia para mantenerse en el poder, los segundos recurrirían a la fuerza ante el temor de ser castigados y perder sus empleos y los terceros a la revolución al correr continuamente el riesgo de ser maltratados, diezmados o deportados.

También estableció un ciclo probable según el cual, partiendo de los supuestos puros, se llegaba a los imperfectos, resultando de la cíclica un retorno a la República: de la monarquía se pasaría a la aristocracia o a la República, desembocando en la tiranía y después en la oligarquía y la demagogia, volviendo finalmente a la República. La democracia, debería complementarse con las leyes aristocráticas para volver al ideal que plantea de una República.

Podemos decir que Aristóteles no defiende un tipo único de gobierno. El derecho de gobierno le corresponde a los ciudadanos que respondan a una virtud como tal, con una posición de cultura, bienestar y libertad que les permita poder organizar la vida de otros. La masa ciudadana tiene sus derechos y por ende se le debe oír. No acepta el dominio por las armas, entendiendo que se debe otorgar a la ciudad una defensa, pero que el fin último del armamento es precisamente el mantenimiento de la paz.

Su legado, aún cuando tiene críticas respecto a la idealización aristocrática por la asociación de la inteligencia con la capacidad de gobierno, es indudable. La consecución de los sistemas políticos actuales tiene mucho que deber a sus propios estudios de las primeras sociedades, siendo uno de los pilares de entendimiento y comparación política de los distintos medios por los que el hombre ha intentado estructurarse y desarrollarse, al mando de (en las distintas épocas) los que ha considerado, o les ha sido impuestos como medios de gobierno más eficaces.

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